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lunes, 9 de diciembre de 2013

El silencio de Clemente Herrera

-Una expresión de lo que significan los Derechos Humanos en Cuba

Clemente Herrera Aronda nunca ha podido expresar los pesares de su vida. Con solo 46 años de edad  el impedimento físico lo ha limitado de valerse por sí mismo,  además de tener retraso mental, padecer de epilepsia y no poder hablar. 

El único hijo de la familia hace cerca de ocho años perdió a sus padres y quedó sin amparo familiar. Nada  tan traumático como el caso de Clemente, pero las puertas de la solidaridad humana se abrieron para salvar su situación.



Fue en noviembre del 2007  cuando, con toda seguridad, Clemente volvió a recuperar la sonrisa cuando encontró un nuevo hogar y una dulce familia encargada de su situación.

Ese día llegó al Centro Psicopedagógico de la ciudad de Morón, donde encontró a un valioso colectivo de psicólogos, fisioterapeutas, trabajadores sociales, defectólogos, enfermeras y asistentes que lo acogieron como un hijo más de esa familia, con la que comparte los 365 días de cada año.

Pero Clemente no es el único caso. Como él, en esa instalación, única de su tipo en la provincia de Ciego de Ávila por sus características, se atienden en total a 26 pacientes impedidos físicos, con retrasos mental custodiables y sin marcha.
Dra. Elisa Santos Hernández


La doctora Elisa Santos Hernández, directora de la instalación, explica cómo funciona ese centro, donde prima la delicadeza, el buen trato, el cariño  y el amor.

Disponen de muchas comodidades, como salas de esparcimiento, con televisores,  equipos de música, juegos de mesa y otras posibilidades para proporcionales entretenimiento a los pacientes.

“Estamos atentos a las situaciones particulares de cada paciente, y  ante la presencia de algún problema brindamos las mejores atenciones  médicas”, expresa la doctora Virginia Bazán Montero.

En la instalación prevalecen la organización, el sentido estético y el buen trato. Unos pacientes andan con sus sillas de ruedas por los pasillos, otros se recrean en el microparque, mientras otros prefieren  la televisión.
Clemente  se mantiene silencioso, pero con una sonrisa a flor de  labios expresa la satisfacción que siente por el calor humano que lo protege. Es  el agradecimiento que muestra por un derecho tan humano com o el que recibe.



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