ESPECIAL DE HOY

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lunes, 27 de marzo de 2017

TV Martí: ¡Qué fiasco!

                          
Por Yudyth Villafranca

A lo largo de la Historia, muchos han sido los intentos de los disímiles gobiernos de Estados Unidos por apoderarse de Cuba, una ambición que los condujo a adoptar una política agresiva hacia nuestro país, pero con el único resultado del fracaso.

Esta estrategia no comenzó con lo que constituyó para ellos una gran derrota política: el triunfo revolucionario del 1ro de enero de 1959, sino que tiene raíces históricas.

La ejecución de actos terroristas y sabotajes, acciones políticas, militares, económicas, diplomáticas, biológicas, de espionaje, además de apoyar logísticamente a bandas armadas y grupos mercenarios clandestinos, alentar a la deserción y emigración y los intentos de liquidar físicamente a los líderes del proceso revolucionario cubano, engrosan la lista de intentos fallidos por derrotarnos.


Sin embargo, parecen no cansarse. Otros de sus inventos lo sacaron a la luz e intentaron hacer funcionar el 27 de marzo de 1990, con las transmisiones hacia Cuba de la mal llamada TV Martí, creada con el propósito de desestabilizar el sistema socialista cubano, impulsados por el éxito que obtuvieron con esos programas en Europa del Este.

Pusieron manos a la obra desde un aerostato a tres mil metros de altura en los cayos del sur de la Florida, pero un huracán lo mandó a bolina, y  tuvieron entonces que comenzar a utilizar un avión militar, perteneciente a una Unidad de Guerra Psicológica de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

Aunque también ensayaron con otras aeronaves, esa señal nunca se  ha visto en territorio cubano pues siempre fue bloqueada con efectividad por los ingenieros y técnicos en comunicaciones cubanos, a un costo comparativamente bajo.

Pero a pesar de que sus sueños no se hacen realidad, esas agresiones radioeléctricas afectan el normal funcionamiento de las telecomunicaciones nacionales y violan directamente numerosos acuerdos internacionales, lo cual ha sido denunciado por nuestro país en diversos foros.

Cada año desde la Casa Blanca se eleva el presupuesto para las transmisiones subversivas de radio y televisión hacia Cuba, dinero con el cual sus directivos tratan de vivir, y a pesar de los sonados escándalos de corrupción que se han dado, no cejan en sus intentos para lograr un cambio de régimen en nuestro país. ¡Otro fiasco!

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