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viernes, 26 de febrero de 2016

Lo que Obama encontrará en Cuba

Por Rolando Sarmiento Ricart
 
- Faltan 23 días  para que Obama arribe a la capital cubana

 
La Oficina de Historia del Departamento de Estado de EE.UU. registra que el presidente Calvin Coolidge fue el último que viajó a La Habana en 1928 y desde entonces ningún mandatario de manera oficial lo ha hecho, por lo que estiman que Barack Obama, quien anunció que vendrá a la Isla los días 21 y 22 de marzo próximo, será el primer  gobernante de ese país que pise suelo cubano en 88 años.

Harry Truman también estuvo en el año 1948 en la bahía de Guantánamo, pero no salió de la base militar ni se entrevistó con ningún funcionario cubano de esa época.

Como expresidente, Jimmy Carter ha viajado varias veces a Cuba y ha expresado que el “embargo económico contra Cuba es inútil… Quiero que la gente de los EE.UU. y de Cuba comparta algo más que el amor por el baloncesto y la música maravillosa. Quiero que seamos amigos y que nos respetemos los unos a los otros.”



Sobre esos mismos principios soberanos recíprocos, los cubanos preparan el recibimiento a Obama, un presidente que se ha atrevido a entrar por la puerta universal señalada por Carter hace varios años, para la normalización de relaciones entre ambos pueblos y gobiernos, aunque cuando descienda del avión en la terminal aérea internacional “José Martí”, Cuba permanecerá todavía bajo el  asedio del bloqueo económico, financiero y comercial más largo de la humanidad —más de medio siglo— impuesto por su país, y estará intacta la base militar norteamericana en Guantánamo, enclave contra la  mayoritaria voluntad popular y convertido, además, en centro internacional de torturas que el mismo Obama prometió cerrar antes de asumir su casi finalizado mandato de Gobierno.

Sin embargo, la estancia del inquilino de la Casa Blanca y sus acompañantes, como les ha sucedido a los norteamericanos que han podido viajar a la Isla contra el bloqueo de su propia nación, encontrarán un pueblo emprendedor, batallador e invencible ante las peores limitaciones padecidas y orgullosos de resistir, compartir lo poco o lo mucho con cualquier compatriota o necesitado en el más apartado confín del mundo.

El presidente Obama encontrará en la mayor de las Antillas gente preparada, inteligente, profesionales capaces y  convencidos, martianos y fidelistas que no olvidan la Historia y sus penurias; que sufren las carencias del bloqueo, una política pese a la cual, desde la Isla de la Juventud hasta Maisí, no hay niños ni ancianos desprotegidos, y desde Oriente hasta Occidente la salud, la educación y las cosas imprescindibles para vivir están garantizadas.

En Cuba, Obama podrá apreciar la hospitalidad de los cubanos y, si lo desea, podrá caminar por las calles sin ningún temor; no encontrará niños trabajando bajo la explotación del hambre, ni jóvenes drogadictos sin escuelas ni posibilidades de atención médica gratuita.

El Presidente de los Estados Unidos podrá recorrer la Isla de punta a punta y no verá a la Policía lanzando gases lacrimógenos y palos a manifestantes… porque tampoco verá manifestaciones contra el Gobierno. Este no es un país perfecto, pero durante su corta estancia se dará cuenta de que en pocos lugares como en Cuba se respetan los Derechos Humanos.

Ojalá que su visita consolide lo avanzado y se logre flexibilizar el bloqueo, con medidas que están en sus manos, como la liberación del dólar para que operen los cubanos en sus transacciones con los propios hombres de negocios de Estados Unidos y del resto del mundo, pasos que indudablemente, y pese a lo que puedan hacer los renuentes aspirantes a la Casa Blanca contrarios al acercamiento entre ambas naciones soberanas, servirá de todas formas para romper o quebrar el bloqueo poco a poco, porque es el genocidio más vergonzoso, troglodita e inhumano de la Historia universal.

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