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jueves, 1 de diciembre de 2016

Avileños dicen adiós al invicto Comandante

Una solemne e impresionante manifestación popular constituyó el último adiós que tributó el pueblo de Ciego de Ávila al líder histórico de la Revolución Cubana, durante el cruce de la caravana que traslada las cenizas del invicto Comandante en Jefe hasta el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

El pueblo portando fotos de Fidel y  agitando banderas cubanas,  esperó el arribo de la caravana desde los límites de esta provincia con Sancti Spíritus, formando una  gran cadena humana que se extendió hasta los límites con el territorio de Camagüey.


Durante el cruce de las cenizas de Fidel por el centro de la ciudad avileña, el pueblo se amontonó en portales y  aceras y  se escuchaban exclamaciones de #Yo Soy Fidel, #Hasta Siempre, Comandante.

                                         
                                          
Hay suficientes razones  para una despedida tan extraordinaria, pues Fidel tuvo muy presente a los avileños desde el  triunfo  de la Revolución en 1959. En sus visitas a este territorio conmovió con gestos de incalculable magnitud.

Entregó la bandera de Hazaña Laboral a los ejecutores del pedraplén Turiguanó-Cayo Coco, inauguró con elogiosas palabras el primer hotel construido en Cayo Coco, convertido en poco tiempo en un importante destino turístico; regaló a la ciudad de Morón  una Academia de Artes Plásticas y la inauguró el 26 de julio del año 2002: visitó la Escuela Pedagógica de la ciudad del Gallo, entre otras muchas visitas a esta provincia.

El pueblo avileño no acudió a despedir a un muerto, fue a rendirle  especial tributo póstumo a un padre, a un hermano, a un estratega revolucionario a un combatiente intachable a un líder que consagró todas sus energías por el bien de todos.

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