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jueves, 27 de noviembre de 2014

La mayor satisfacción de Victoria Galloway

Por Leonel Iparraguirre González
-A propósito de la Jornada de homenaje a los trabajadores de la Educación

Siento el privilegio de conquistar  a Victoria Galloway para  una entrevista periodística. Es  una mujer que acaba de cumplir 88 años y su modestia y  sencillez la  limitan para narrar  su brillante trayectoria laboral, pues más allá de protocolos,  reconocimientos y exaltaciones, lo que más le preocupa  es  haber cumplido con su compromiso moral de haber  sido educadora.

Esta  es una  mujer que inspira tanto respeto como admiración y rehuye a las indagaciones personales, como si su trayectoria  laboral a lo largo de  unas  seis décadas  no hubieran  dejado una huella  sobresaliente  en un sector  tan imprescindible como el de la enseñanza.



Prefiere  hablar  de otros temas distante, como para no lacerar su modestia, de sus padres que provenían de Inglaterra, de la humildad de  su familia sumida  a una profunda pobreza y de su lejana  casita ubicada en un apartado rincón del poblado de Chambas.

Pero había  algo que latía  junto a su noble  corazón: los deseos de  convertir  sus añoranzas en realidades. ! cuántos  esfuerzos, cuántos desvelos, cuánta dedicación!.

Sus juguetes no fueron más que la simulación de un aula, una escuela, un pizarrón y  la imitación de la  maestra  de  aquel caserío.  Así se forjó la vocación profesional de Victoria Galloway Galloway,  una de las educadoras insignes  de la provincia de Ciego de Ávila, residente en el municipio de Morón, actualmente jubilada, pero no distante de todo el quehacer del proceso docente-educativo.

"Fue  con el triunfo revolucionario que pude convertir en realidad mis  mayores anhelos, cuando  fui aprobada  para ingresar en el ejército de  educadores y  ocupar  una plaza como maestra de una escuelita primaria"confiesa Victoria.

Recuerda  sus primeros pasos en la escuela Raúl Cervantes  en la zona de Narcisa en Chambas y luego su estancia  en la zona rural de San Joaquín donde empezó a  ganar conocimientos y experiencias como educadora.

Pero se  acercaba 1961, un año decisivo para la educación en el país, cuando es nombrada responsable de un grupo de alfabetizadores,  momento  que pudiera  reconocer como decisivo en su formaciòn profesional.

Victoria enseguida  se identificó con los programas  de estudio y  en poco tiempo impartió clases en Chambas, Bolivia, y  en apartadas  zonas como Corojito, San Joaquín, Morón  y otros lugares  del territorio.

De sus ojos saltan lágrimas que expresan amor y sentimiento y  de su boca palabras entrecortadas: "Considero que la educación es la raíz de la nacionalidad y base de todo tipo de  progreso".

Resume que a lo largo de  su fructífera  trayectoria  laboral habría que mencionar los años  que dedicó a ocupar  cargos de dirección, pero recalca "para mi lo más importante fueron los años que dediqué a impartir clases en la enseñanza primaria". "A las nuevas generaciones que abracen fuertemente a la educación como si fuera su progenitor".

Y concluye: "mi principal satisfacción es  haber transmitido amor, valores, conocimientos y  haber  servido a la Revolución".

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