ESPECIAL DE HOY

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domingo, 5 de octubre de 2014

ESPECIAL DEL DOMINGO: Anécdotas de mi ciudad

Un Gallo enamorado

La escultura del Gallo de Morón, es un lugar muy visitado, no solo por turistas, sino por muchas personas de distintas partes del país.

No pocos posan al lado del Gallo para llevarse un recuerdo de su visita a esta ciudad, mientras que a otros les place levantarse en el amanecer para junto al pedestal de esa escultura, escuchar el cantío del gallo a las 6 de la mañana.

El Gallo de Morón emite sus cantios a las 6 de la mañana y luego a las 6 de la tarde, de manera puntual y automática. Se trata de un dispositivo acoplado a un reloj digital,  que al marcar esa hora determinada, se accionan los mecanismos que emiten a través de altavoces el ki ki ri ki de nuestro gallo.

Pero un día el Gallito sacó sus espuelas y...



Resulta que el 12 de febrero de 1983,  poco tiempo después de su restauración, un equipo de  técnicos especializados llegó hasta la pequeña  cabina, para dar mantenimiento el equipamiento del Gallo de  la ciudad.

Durante la revisión técnica de rigor, fue preciso probar la fidelidad de los equipos, pero casualmente, mientras se procedía a tales menesteres, por la acera más próxima transita una trigueña  muy hermosa, que hizo saltar el piropo de uno de los técnicos: !Niña...si cocinas como caminas....", claro está, sin percatarse de que sus palabras habían quedado grabadas en el dispositivo digital.

Terminada la operación  de mantenimiento, los técnicos cierran la cabina y  se marchan hacia sus respectivas localidades de residencia. Al día siguiente, nuestro Gallo fue puntual.

Muy cerca del pedestal hombres y mujeres esperaban  el minuto exacto del cantío, pero resultada  que a esa hora el gallo no cantó...emitió un silvido característico de un hombre asombrado por una escultura femenina: Por los altavoces se escuch´ço:
!niña, si cocinas como caminas, me como hasta la raspita...",  causando asombro y  risotadas en la ciudad.

Nada, nuestro gallo admira la belleza femenina. Claro, a aquel técnico se le pusieron las orejas "coloradas".

Nota: Esta anécdota fue un hecho real.



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