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domingo, 30 de junio de 2013

El cable, Internet y las comunicaciones en Cuba

Mucho se habla por estos días en Cuba de Internet, ancho de banda, fibra óptica, cable submarino, banda ancha y otro grupo de términos relacionados con el mundo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), pero que cada cual lo interpreta a su manera y saca sus propias conclusiones, incluyendo la prensa y lo que se difunde por diferentes medios.

Creo que parte de la culpa de este enjambre de dispares comentarios lo tiene la falta de comunicación que ha existido sobre estos temas y la inapropiada forma en que casi siempre se ha hecho referencia cuando de los mismos se ha hablado.

El síndrome del triunfalismo que aún nos acompaña, en cercana alianza con el establecido secretismo que se mantiene, azuzado por las hostiles condiciones en que nuestro país enfrenta sus relaciones comerciales internacionales, frente a un inhumano e irracional bloqueo de todo tipo, establecido y mantenido durante años por los diferentes gobiernos de Estados Unidos desde la década de los años 60 del pasado siglo, conforman una sólida mezcla con la que se construye con mayor o menor grado de justificación el muro que impide el acceso a la información que sobre el tema debería conocerse.

Por eso me pareció importante añadir un comentario más, para reflexionar un poco sobre estas tecnologías, sus implicaciones y posibilidades de uso en nuestro país, para comprender mejor la realidad a la que nos enfrentamos en materia de comunicaciones a corto y mediano plazo. Tan perjudiciales pueden ser los cantos de triunfo y victoria anticipados, como los pesimistas pensamientos de que todo está mal y nada ha cambiado.



EL FAMOSO CABLE DE FIBRA ÓPTICA¿Si Cuba tiene acceso a Internet desde 1996, qué mejora trae el Cable con Venezuela? En primer lugar tenemos que comprender lo que significa una conexión a través de un cable y la que funciona de manera inalámbrica.

Por el bloqueo aplicado por Estados Unidos a Cuba, nuestro país no contaba con un cable físico para sus comunicaciones con el mundo. Existió en Cuba este tipo de conexión, precisamente con Estados Unidos, antes de 1959, a través del cual se realizaban las llamadas telefónicas internacionales. Una vez más por el bloqueo, Cuba tuvo que establecer sus comunicaciones a través de enlaces satelitales, para lo que hay que pagar, permanentemente, una cuota mensual en dependencia del “ancho de banda” que se contrate para este servicio.

A diferencia del servicio a través del satélite, cuando Ud. cuenta con un cable, paga por su instalación y ya no tiene que pagar más por el uso del soporte o medio de transporte. Evidentemente el cable tendrá un tiempo de vida útil, y requerirá de mantenimientos cada cierto tiempo; pero si se planificó bien, se supone que el costo por mes durante un período, digamos de 10 años, es muy superior al arrendar mediante satélite el mismo ancho de banda que el habilitado mediante un servicio por cable físico.

Podríamos concluir que establecer conexiones por vía satelital permite contratar el ancho que uno quiere, para el uso que uno se proponga, el tiempo que necesite, sin realizar mayores inversiones. Por otra parte establecer una conexión vía cable implica una inversión inicial, tiende a utilizarse para comunicaciones estables a mediano y largo plazo y permite un variado número de servicios de gran demanda, lo que abarata sus costos en el tiempo.

Sin dudas las necesidades de comunicación de un país se asemejan más a las posibilidades que brindan las conexiones vía cable, especialmente cuando son, como en nuestro caso, a través de un cable de fibra óptica, que permite utilizarlo según las necesidades, con una expectativa bastante grande en relación con el incremento de su uso a largo plazo.

Ahora bien, contar con la posibilidad de una conexión vía cable submarino de fibra óptica no quiere decir que ya tenemos habilitados los servicios sobre él. Contamos solamente con el medio de transporte.

El SERVICIO DE TELEFONÍA
El primer servicio en que se piensa, aún en la era de Internet, al contar con un canal de comunicación internacional, es el servicio de telefonía. Es un servicio aún muy demandado, que típicamente crece exponencialmente en la misma medida que se abarata el pago por el mismo. Es también muy bondadoso, económicamente hablando, pues recibe dinero tanto la compañía que contrata el servicio como la que lo brinda y es de los servicios que más rápido permite recuperar las inversiones realizadas en infraestructura.

Por lo general la empresa que busca tener este tipo de servicio, a través del canal de transporte de que disponga, contrata el mismo a una empresa suministradora (carrier), la cual se busca según el análisis que se haga de los lugares y países desde donde mayor cantidad de llamadas puedan realizarse o recibirse. Por ejemplo, digamos que España es un país con el cual Cuba tiene habitualmente un alto tráfico de comunicaciones telefónicas en Europa, no así con otros países como Alemania, Italia, Francia e Inglaterra, aunque no dejan de ser mercados interesantes. Pues Cuba puede contratar los servicios a una empresa española y esta “enruta” hacia Cuba además, todo el tráfico telefónico del resto de los países de Europa. Así, a través de un solo “carrier”, se contrata el servicio de una región más amplia que permite aumentar el volumen de llamadas. Este proceso se puede repetir con otros países en Asia o América, quedando conformada una cadena de empresas que cubran la mayor parte del mundo en sus comunicaciones con Cuba. Independientemente del punto de origen de la llamada, suele ser un arreglo muy común.

Del conjunto de llamadas que se realiza desde y hacia Cuba, se pacta un por ciento de ganancias con el “carrier” que tramita las mismas en una región. Por ejemplo, 50% para ambas partes de todo el tráfico.

Es de suponer que Cuba trabaja en establecer estos contratos internacionales, en busca de rebajas considerables a las extraordinariamente caras tarifas actuales, para favorecer un incremento del tráfico y monetizar el servicio y la inversión. Este proceso tampoco es ajeno a las presiones y limitaciones que el Gobierno de Estados Unidos establece sobre los posibles socios comerciales de Cuba.

EL PAGO DE INTERNET SE HACE EN UNA SOLA VÍA

Pero la situación no es la misma si se trata del servicio de Internet con todos los servicios asociados al mismo. En este caso solo se paga según el ancho de banda que se contrate, pero el ingreso solo se genera desde adentro del país, pues el pago de Internet se hace en una sola vía, en dirección al punto más cercano a su “espina dorsal” o “backbone”, situado en los Estados Unidos, tema que ha sido objeto de discusión en la arena internacional innumerables veces pero sin cambios hasta la fecha.

Por tanto, atendiendo a la situación económica del país, la más rápida amortización del canal de comunicaciones que representa el cable submarino, se logrará con el servicio de voz (telefonía) y no con el de acceso a Internet. Es lógico entonces comprender que se contratará un ancho de banda para acceder a Internet, proporcional a la capacidad de pago que se tenga, y por un rato no será ni siquiera suficiente para cubrir la actual demanda de las capacidades instaladas, en permanente estado de congestión con índices superiores al 95%.

Por tanto es imposible por el momento eliminar el enlace

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