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jueves, 19 de enero de 2017

Jonrón del granmense Despaigne decide primer juego en final del Béisbol cubano

Los felinos avileños, monarcas de Cuba en 2012, 2015 y 2016, siempre bajo las órdenes del manager Roger Machado, salieron impetuosos y rápidamente tomaron el mando del partido

El fuera de serie Alfredo Despaigne disparó kilométrico jonrón en el décimo inning y Granma derrotó anoche 4-3 a Ciego de Ávila, en el primer partido de la gran final del Campeonato cubano de Béisbol.

Por mucho el mejor bateador del país, Despaigne desapareció la pelota del estadio José Ramón Cepero, de Ciego de Ávila, y propició la primera victoria de Granma en finalísimas de la pelota nacional (ese equipo jamás había accedido al match por el trono).



Hasta el momento de la conexión, el slugger granmense —jerarca también en la Liga Profesional de Japón— llevaba de 3-0, con dos ponches y un pelotazo.

Los felinos avileños, monarcas de Cuba en 2012, 2015 y 2016, siempre bajo las órdenes del manager Roger Machado, salieron impetuosos y rápidamente tomaron el mando del partido.

El duelo de lanzadores entre los derechos Vladimir García, por los monarcas, y Yoelkis Cruz, por los retadores, tuvo su primera escaramuza en el segundo capítulo, cuando los Tigres fabricaron un rally de tres carreras, en el que influyeron un cuadrangular en solitario de Osvaldo Vázquez y un sencillo impulsor de Yorelvis Charles.

A partir de ese momento, salvo amenazas esporádicas, los lanzadores controlaron las acciones y el desafío tomó un ritmo acelerado, en especial por la faena de García, quien hasta el séptimo inning apenas había permitido un hit, con seis ponches propinados.

Precisamente, en el final del séptimo capítulo los avileños amenazaron con ampliar la ventaja, pero el mentor de Granma Carlos Martí tumbó a Cruz y en su lugar colocó al zurdo Leandro Martínez para sofocar "el incendio". Y este respondió con firmeza a la encomienda de su manager al dominar a Julio Pablo Martínez, tercer bate de los Tigres, en inofensivo elevado a la pradera central. La añeja teoría del zurdo contra zurdo prevaleció.

Entonces Granma se activó y comenzó a creer en la remontada, aunque la mayoría de los diez mil aficionados que abarrotaron el Cepero confiaban plenamente en sus Tigres campeones.

En el principio del octavo, los granmenses marcaron una carrera por doblete impulsor de Yordan Manduley, que provocó la explosión de García.

Machado envío inmediatamente al montículo al lanzallamas Raidel Martínez, quien regaló boleto a Yunior Paumier y hit dentro del cuadro de Dennis Laza —con un ponche intercalado a Despaigne— para llenar las bases.

Entonces, Carlos Benítez, uno de los mejores bateadores de Granma en esta postemporada, disparó sencillo al jardín central y empujó dos compañeros para el plato, con las cual se empató el marcador a tres carreras.

La paridad en el pizarrón enrareció el ambiente en el parque beisbolero. El cartel de favorito de Ciego de Ávila se esfumaba y Granma cargaba los galones de oxígeno. El final se preveía estupendo, espectacular.

Y no podía ser menos. Despaigne disparó enorme cuadrangular en solitario en el principio del décimo inning y sentenció el choque.

En el cierre del décimo, Julio Pablo Martínez abrió con sencillo al jardín derecho, pero fue puesto out en segunda base tratando de hacer doble la conexión, en gran medida por el soberbio tiro del patrullero Alesquemer Sánchez.

A la postre, García y Cruz se fueron sin decisión. El triunfo correspondió a Miguel Lahera, tercer pitcher de Granma en el partido, tras lanzar dos entradas completas sin permitir carreras.

Esta serie será así de principio a fin. Todo se decidirá por detalles, pienso que llegará al sexto o al séptimo partido, declaró Lahera en diálogo con Prensa Latina, antes de recordar que Granma llegó a esta final tras eliminar a Matanzas, el principal favorito al título.

Estos equipos volverán a medirse hoy, en el mismo escenario, desde las 7:15 de la noche, con un presunto duelo entre los derechos Bladimir Baños y Noelvis Entenza, aunque Martí pudiera utilizar a su principal lanzador, Lázaro Blanco, con cuatro días de descanso.

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