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lunes, 28 de noviembre de 2016

Acude el pueblo de Morón al homenaje póstumo a Fidel (Imágenes)

Una sentida manifestación popular constituye el homenaje póstumo que tributa el pueblo de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila, al líder histórico de la Revolución, el Comandante invicto Fidel Castro Ruz, ante  su partida física el pasado 25 de noviembre, para inmortalizarse en la historia como revolucionario de talla mundial.

Las vibrantes notas del Himno Nacional y el discurso que pronunciara el Comandante Camilo Cienfuegos desde el Palacio Presidencial en 1959 cuando hizo referencia a los versos de Bonifacio Birne "si desecha en menudos pezados, llega a ser mi bandera algún día, nuestros muertos alzando los brazos, la sabrán defender todavía" abrió el solemne tributo frente al Museo Caonabo de esta ciudad.

Ante una foto gigante de Fidel con uniforme de campaña en las montañas orientales y ofrendas florales en nombre del Partido Comunista de Cuba y del pueblo de Cuba, se rinde guardia de honor por miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución en el territorio.

Encabezaron el homenaje José Ramón Parejo Escalante,  miembro del Comité Provincial del Partido y máximo dirigente político en Morón; Yoenky Tapia Valido, Presidente de la Asamblea Municipal, seguido por los principales  cuadros de dirección, oficiales del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Visiblemente consternados por tan sensible pérdida, los moronenses desfilan frente a la foto de Fidel y depositan flores, en gesto de respeto, admiración por quien consideran un padre, un compañero, un maestro, y el conductor de una obra sustentada en la máxima martiana de "Con todos y para el bien de todos".



Una multitud se congrega frente al emblemático edificio donde hoy radica el museo de la ciudad y  donde se muestran valiosos objetos históricos relacionados con la lucha revolucionaria, brazaletes del Movimiento 26 de Julio, uniformes utilizados en la campaña de alfabetización, una de las primeras acciones impactantes cumplidas tras el triunfo revolucionario,   y objetivo del programa del Moncada.

Con lágrimas en los ojos hoy el pueblo honra al  héroe, madres que en sus brazos cargan  el pequeño hijo con flores en sus manos, personas de avanzada edad, que valiéndose de bastones o sillas de ruedas llegan hasta el luctuoso recinto para despedir al Comandante en su viaje infinito hacia la estrella más luminosa del firmamento.

En esa compacta masa se percibe la solemnidad que exige la circunstancia, pero en la espera están las anécdotas que cuentan compañeros que un día conocieron personalmente a Fidel, que estrecharon su mano o simplemente lo tuvieron muy cerca y que pudieron contactar su afable carácter y su sencillez como dirigente sin tachas.
                                   

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