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lunes, 29 de agosto de 2016

Eusebio Leal:“No estoy de acuerdo con que la bandera cubana sea un delantal”

Por Eusebio Leal y Magda Resik
 

Como si le hubieran esperando toda la vida para oírle hablar, el jueves se reunieron en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba una multitud de personas para escuchar la voz y las palabras de Eusebio Leal Spengler.

El Historiador de la Ciudad de La Habana fue el último entrevistado del espacio Encuentro con… en la temporada de verano. Su interlocutora, la periodista Magda Resik, visiblemente emocionada por su invitado y la reacción de los presentes, expresó: “mientras más veo cuánto se quiere a Eusebio Leal, más orgullosa me siento de los años de trabajo que he vivido a su lado y que viviré”.
                             


En sus palabras recordó el constante debate de la apropiación libre y desmedida de los símbolos nacionales, como es el caso de la bandera. “No estoy de acuerdo con eso”, enfatizó. “No estoy de acuerdo con que la bandera cubana sea un delantal”. Dicho esto, el público presente arrancó en aplausos y ovaciones. El Historiador hacía un llamado a una práctica que hemos tendido a imitar de países industrializados: la mercantilización de nuestros símbolos patrios: “Como voy a pensar que es la misma bandera que reverencian los niños en las escuelas, que cubre el féretro de un intelectual o un soldado, que el deportista levanta cuando alcanza para su patria y su familia un gran logro. No podemos imitar lo que está mal hecho (…) Por esa vulgarización comienza un deterioro de los valores”.

                            
“Cuando hablamos del patrimonio, sea material o intangible, mientras se es más conservador se es más vanguardista. Es en lo único. Hay que tratar de preservar”, afirmó Leal Spengler.

No faltaron las preguntas esenciales, los poemas y las anécdotas, las risas que desbordan algunos de sus comentarios jocosos. Eusebio Leal es un hombre excepcionalmente corriente, amante de la historia y de sus grandes hombres y mujeres, alumno de Emilio Roig de Leuchsenring y como él, develador de misterios, como cuando encontró el diario perdido del Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes, y descubrió en sus páginas al verdadero héroe, al ser humano.
                              
“En usted representamos mucho de lo que un patriota cubano debería ser”, confesó Magda Resik. “¿Pero qué es ser patriota?”. El Historiador, con su sencillez habitual, respondió: “Es una carga muy pesada arriba de cada uno, porque la cubanía es un sentimiento que puede sentirse en cualquier ángulo de la tierra donde uno enfoca el lar patrio, el lugar donde nació. Una cosa es nuestro país, una tierra, una isla. Lo segundo es el concepto Patria, un poema por el cual tanto se luchó; y lo tercero, una nación, el estado de derecho, los símbolos nacionales, la vida en común, respetándole a cada cual su espacio pero unidos por una convención, un sentimiento de ser una nación”.

“Debemos admitir esa cubanía en sus luces y en sus sombras, en sus defectos y virtudes. El concepto de Patria no admite naufragio ni olvido. Es como la relación del ser humano con la madre, que lo excede todo. El vínculo misterioso que también tenemos con nuestra Patria. Por eso es muy importante la memoria. Cuando se siente amor hacia las piedras mohosas del Valle de Viñales, el Cauto precioso, la filiación hacia lo que es indudablemente nuestro, entonces la Patria es una realidad”, finalizó.

Periodistas en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba


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