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miércoles, 30 de diciembre de 2015

Me han matado cien hombres

-Aunque nativo de Los Hondones, en Sancti Spíritus, también se le considera  Hijo de Morón 
 
Cuando el Che conoció en la batalla de Santa Clara, la muerte del aguerrido combatiente Roberto Rodríguez Fernández, El Vaquerito, el 30 de diciembre de 1958, afirmó: Me han matado cien hombres. Así definía el arrojo, heroísmo y coraje del joven guerrillero.

Cuentan que en 1957 apareció en la Sierra Maestra, en el campamento rebelde, descalzo y sin fusil, y fue Celia quien le dio unas botas grandes y un sombrero. Por eso se ganó el mote de El Vaquerito.


Comenzó en el Ejército Rebelde como mensajero, y luego se incorporó como combatiente en la columna Uno José Martí, al mando de Fidel. Por su audacia y valentía en los combates, alcanzó el grado de capitán. En 1958, se incorporó con la Columna del Che a la Invasión.


Roberto Rodríguez, El Vaquerito, dirigía el Pelotón Suicida, tropa élite que participaba en acciones extremas y de mayor riesgo. Su accionar alcanzó gran notoriedad.

Su intrepidez paralizaba el enemigo y era todo un símbolo para la tropa rebelde. En la ofensiva final contra el ejército de Batista, participó en la batalla de Santa Clara, junto al Che, y allí dirigió la toma de la estación de policía.

Refieren los historiadores que El Vaquerito entró al edificio fuertemente custodiado, y al frente de una veintena de hombres, en el intenso tiroteo, una bala lo derribó. Fue trasladado a la comandancia, y horas después falleció.

Era el 30 de diciembre de 1958. Roberto Rodríguez, El Vaquerito, fue un combatiente excepcional, con coraje y ejemplo del accionar guerrillero.

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