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lunes, 16 de septiembre de 2013

Lo que le falta al Nobel de Obama

Tomado del Semanario Invasor (Ciego de Ávila)
Escrito por la periodista: Zuzel Santana Echemendía

Los Premios Nobel, a lo largo de la historia han sido concedidos a importantes personalidades como Albert Einstein, Marie y Pierre Curie Gabriel García Márquez y Nelson Mandela.

Sin embargo, difícilmente Alfred Nobel pudo imaginar que un buen día, más de cien años después de haber donado en testamento su patrimonio para crear esta fundación  en pos de apoyar el aporte de los hombres en beneficio de la humanidad, sus buenas intenciones colgaran de un hilo, a partir de decisiones tan contradictorias como lo fue el de otorgar el de la Paz a Barack Obama, cada vez más comprometido con las acciones bélicas.

Aunque no es el primer galardonado que provoca opiniones adversas,la actitud del presidente norteamericano en los últimos tiempos es cada vez más cuestionada y empaña el honor de una distinción bien merecida por otros, como Rigoberta Menchú y Martin Luther King, pues no es casualidad que teniendo en cuenta el panorama internacional, muchos se pregunten hasta qué punto esta iniciativa de Nobel conserva la integridad.



Pero desde  1991 octubre llega con una versión de los premios que tampoco el científico inventor de la dinamita pudo prever.

Se trata de los Ig Nobel, popular parodia de los reconocimientos de esta fundación promovida por la revista humorística Annals of Improbable Research, la cual cada año premia investigaciones que “no se pueden o deben reproducir”, en varias categorías como Física, Química, Biología, Medicina, Literatura, entre otras.

¿ME RIO, LUEGO PIENSO?


La primera versión de este evento tuvo lugar en el Instituto Tecnológico de Massachussets, más, después de 1994 debido a intentos de impedir su celebración se pasó para el Sanders Theatre de la Universidad de Harvard.

De esta manera, por el escenario de Sanders han desfilado responsables de investigaciones, tales como Los patos pueden ser necrófilos homosexuales  (Biología 2003);  Las pulgas de perro saltan más alto que las pulgas de gato (Biología 2008); El mosquito de la malaria se siente tan atraido por el queso Limburger como por el olor de pies humanos (Biología 2006); Los pingüinos pueden defecar¨a 40 centímetros de distancia (Dinámica de fluidos  2005) ; El sabor de vainilla puede extraerse de las heces de vacas (Química 2006); Las ratas no siempre distinguen el japonés hablado al revés del holandés hablado al revés (Linguística, 2007).

En la edición de 2012, el de Psicología fue para el estudio Si uno se inclina hacia la izquierda, la Torre Eiffel parece más pequeña; el de la Paz se lo llevó la investigación de una compañía rusa que pretendía transformar los restos de municiones soviéticas en diamantes para joyas; el cálculo de la correlación de fuerza que dan forma y mueven el pelo recogido en una cola de caballo humana ganó el de Física, mientras que el de la Dinámica de los Fluidos fue el estudio de cómo actúan los líquidos cuando una persona camina llevando en su mano una taza de café.

Cada año se transmite en vivo vía Internet y por la Radio Nacional Pública de Estados Unidos y ya se han publicado dos libros al respecto: El Premio Ig Nobel 2002 y El Premio Ig Nobel 2 (2005), más adelante retitulado como El hombre que trató de clonarse.

Además de lo absurdo de las investigaciones, la ceremonia siempre tiene un componente simpático, como el de la niña que se ubica cerca del podio cuando el orador sobrepasa los 30 segundos para recordarle que se detenga porque se aburre, o los avioncitos de papel antiguamente lanzados al escenario y eliminados años más tarde por cuestiones de seguridad.

No obstante, ser presentados por ganadores de Nobel, algunos de los laureados con los Ig Nobel también poseen el “verdadero”, como es el caso de Andrey Gueim, quien ganó el Ig Nobel por el estudio de cómo levitar una rana en un campo magnético, y luego en el año 2010 recibió el Nobel de Física, por sus investigaciones sobre el grafeno.

A pesar de las críticas negativas, como las de un asesor científico británico, quien en 1995 pidió infructuosamente que los organizadores no entregaran los premios a los nominados de su nación, aunque estos los aceptaran, por considerar que ridiculizan los estudios más  serios, otros apoyan  basados en que las investigaciones triviales suelen conducir a importantes descubrimientos.

En algunos casos las risas de lo  absurdo traen, también, un trasfondo irónico para ponernos a pensar. Mencionamos  los Ig Nobel de la Paz entregados, por ejemplo, al que formuló que la Marina Británica, en vez de utilizar fuego para las maniobras, hiciera a los soldados gritar ¡Bang!, a los dos que crearon un lanzallamas como antirrobo para autos, o a Jacques Chirac, un expresidente de Francia que celebró el 50 aniversario de las primeras explosiones nucleares con pruebas nucleares en el Pacífico..

Próximamente otra gama de estudios o actitudes que rozan  lo irracional volverán a ponerse en la palestra pública de los Ig Nobel.

Quien sabe, puede ser que, por fin, descubran que es uno de estos el que en realidad merece Barak Obama.

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